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El hombre de 50 a~nos con la cabeza rapada y los ojos marrones no reaccionó cuando los paramédicos lo llevaron a la sala de emergencias. Sus bolsillos estaban vacíos: ni billetera, ni teléfono, ni un solo trozo de papel que pudiera revelar su identidad a las enfermeras y médicos que estaban tratando de salvarle la […]











